Un kayak es probablemente la forma más sencilla de explorar el agua por tus propios medios. En un lago tranquilo o un río apacible estarás remando felizmente en cuestión de minutos. Las paladas se aprenden enseguida, y gran parte de la habilidad inicial consiste simplemente en aprender a relajarte y dejar que la embarcación haga su trabajo.
A partir de ahí, las posibilidades se multiplican. El kayak de mar te lleva por la costa, al interior de cuevas y hasta las islas. Las aguas bravas son la parte más emocionante: leer los rápidos y elegir las líneas. Los kayaks de travesía llevan equipo para viajes de varios días. Hay una modalidad para cada estado de ánimo.
Los instructores de adventuro ofrecen sesiones de iniciación en aguas tranquilas, kayak de mar y formación en aguas bravas. Corregirán tu técnica desde el principio, lo que protegerá tus hombros y hará que todo lo demás resulte más fácil.