La conducción todoterreno es una auténtica habilidad disfrazada de día de aventura salpicado de barro. Al volante de un 4x4 capaz, te enfrentas a subidas pronunciadas, roderas profundas, agua y pendientes laterales que parecen imposibles desde el asiento del conductor. El secreto está en que recompensa mucho más la delicadeza y la lectura del terreno que las revoluciones y la fanfarronería.
No se necesita experiencia. Un instructor se sienta a tu lado y te explica las técnicas en un circuito todoterreno privado, avanzando desde pistas sencillas hasta las zonas más peliagudas. Es una de las favoritas de los grupos y de cualquiera a quien le guste conducir con un toque de emoción.
Los operadores de adventuro ofrecen experiencias y formación en 4x4, encargándose de los vehículos y de la seguridad. Lleva algo que no te importe manchar de barro, por si acaso.