El paintball es el juego de equipo que ha animado despedidas de soltero y cumpleaños durante décadas, y con razón. Dos bandos, una serie de objetivos y un marcador que dispara bolas de pintura, todo ello en bosques, aldeas simuladas y arenas con búnkeres. Es táctico, enérgico y muy competitivo en cuanto todo el mundo se pone en marcha.
No necesitas experiencia, solo ganas de lanzarte de lleno. Los árbitros te explican las reglas, reparten los marcadores y las máscaras protectoras, y dirigen las partidas de forma segura, para que puedas centrarte en la importantísima cuestión de a quién emboscar primero.
Los centros de adventuro organizan sesiones de paintball supervisadas con marcadores, máscaras y monos incluidos. Sí, escuece un poco. No, eso no impedirá que nadie participe.