Un vuelo en globo aerostático es la forma más suave de despegar del suelo. Subes a la cesta, el quemador ruge y, después, asciendes en silencio hacia el tranquilo aire de la mañana, dejándote llevar allá donde el viento decida. Es una experiencia serena, no aterradora, y las vistas se extienden a lo largo de kilómetros.
No hay nada que aprender ni nada que hacer salvo disfrutar, lo que lo hace perfecto para una ocasión especial o para cualquiera que quiera contemplar el paisaje sin adrenalina. Los vuelos suelen realizarse temprano o al final del día, cuando el aire está más tranquilo.
Los operadores de adventuro organizan vuelos en globo con pilotos experimentados y se encargan de todos los aspectos de seguridad. Lleva una cámara y ganas de disfrutar de una ocasión especial, y prepárate para poner la alarma temprano.