No hay una forma gradual de iniciarse en un salto de puenting. Subes, avanzas con cuidado hasta el borde y entonces saltas o no saltas. La mayoría de la gente salta, tarde o temprano. Después vienen una verdadera caída libre y un rebote, además de una descarga de adrenalina que tarda un rato en desaparecer.
Todo depende de un trabajo de seguridad minucioso. Los saltos se realizan desde grúas, puentes y plataformas, con el sistema de anclaje revisado y clasificado para cada saltador y un equipo capacitado a cargo de cada salto. No necesitas experiencia alguna, solo el valor para soltarte.
Los operadores de adventuro se encargan de la parte técnica, así que lo único que tendrás que afrontar es mirar hacia abajo. Aviso: mucha gente vuelve directamente por las escaleras para hacerlo otra vez.